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El papel del sonido en el cine: un análisis de la teoría audiovisual de Michel Chion

«Audio-Vision», de Michel Chion, es una obra fundamental sobre la relación entre el sonido y la imagen en el cine, que ofrece valiosas perspectivas para cualquier persona dedicada al diseño de sonido o a la producción cinematográfica. Chion destaca que el sonido no es simplemente un complemento de la narración visual, sino que forma parte integral de la forma en que el público percibe y experimenta la narrativa. Sus teorías clave sobre la «sincresis», los diferentes modos de escucha y los efectos psicológicos del sonido hacen que su obra sea imprescindible para comprender el papel creativo y técnico que desempeña el sonido en el cine.

Sincresis: la sincronización del sonido y la imagen

Uno de los conceptos fundamentales que introduce Chion es la «sincresis», un término que combina las palabras «sincronismo» y «síntesis». La sincresis se refiere a la fusión de un sonido con una imagen, lo que da lugar a una percepción unificada. En el cine, este es el principio que permite que el sonido y las imágenes se fusionen en una experiencia cohesionada, en la que el público relaciona lo que oye con lo que ve, incluso cuando el sonido puede no ser del todo preciso o realista.

Por ejemplo, en «La guerra de las galaxias», el zumbido de los sables láser o los sonidos de las naves espaciales son totalmente inventados, pero, gracias a la sincresis, el público acepta estos sonidos como parte de la realidad de la película. Chion sostiene que, incluso cuando el sonido es «artificial», resulta real si está bien sincronizado con la acción visual, convirtiéndose así en parte de la verdad narrativa de la película.

En el contexto del cine moderno, los diseñadores de sonido pueden utilizar la sincresis para potenciar el impacto de los efectos visuales. Pensemos, por ejemplo, en las escenas de lucha, en las que los puñetazos suenan más fuertes y con más resonancia que en la realidad. El público no percibe esta exageración porque la sincresis le convence de que el sonido forma parte de la acción. Del mismo modo, en las películas de terror, los sonidos cotidianos, como el crujir de las puertas, suelen amplificarse o modificarse para provocar miedo; sin embargo, el público asocia sin problemas estos sonidos exagerados con las imágenes.

Formas de escuchar: comprender cómo percibe el sonido el público

Chion presenta tres modos principales de escucha: la escucha causal, la semántica y la reducida, cada uno de los cuales cumple una función específica en el diseño sonoro.

  1. La «escucha causal» consiste en identificar el origen de un sonido. En el cine, este es el modo de escucha más habitual, ya que el público tiende a asociar los sonidos con señales visuales concretas. Por ejemplo, el sonido de unos pasos hace que los espectadores lo asocien inmediatamente con el movimiento de un personaje. Esto puede utilizarse de forma creativa en películas de suspense o de terror, en las que los sonidos fuera de campo (como unos pasos que se acercan) generan tensión.
  2. La escucha semántica consiste en centrarse en el lenguaje y el diálogo para extraer el significado. Esto resulta especialmente crucial en las películas de carácter narrativo, en las que la trama se transmite a través de conversaciones o monólogos. El diseño de sonido debe garantizar que el diálogo sea claro y nítido, incluso en medio de un ruido de fondo intenso. Chion sugiere que la escucha semántica va más allá del lenguaje; incluye cualquier sonido que tenga un significado simbólico, como las alarmas, que indican peligro o urgencia.
  3. La «escucha reducida» es un concepto más abstracto, en el que el público escucha el sonido en sí mismo sin preocuparse por su origen ni su significado. En la escucha reducida, uno se centra en las cualidades del sonido: su textura, altura, ritmo y timbre. Los cineastas pueden utilizar este modo para crear atmósferas que evoquen determinadas emociones. Por ejemplo, los sonidos de drones o los ruidos profundos y reverberantes pueden crear una sensación de aprensión sin necesidad de una referencia visual concreta.

Cada uno de estos modos de escucha puede utilizarse de forma estratégica en el audio de películas y videojuegos para guiar la implicación emocional e intelectual del público con la historia. La manipulación de estos modos de escucha contribuye a crear un entorno inmersivo, ya sea el suspense de alta tensión de un thriller o la profunda resonancia emocional de un drama.

El poder del diseño de sonido en la creación de mundos

Chion destaca que el sonido en el cine suele ampliar la experiencia más allá de lo que se ve en la pantalla, un proceso al que se refiere como «recrear el espacio». Esto es especialmente importante en géneros como la fantasía o la ciencia ficción, en los que el público debe ser transportado a mundos muy diferentes al suyo. En estos géneros, el sonido ayuda a establecer la escala, la atmósfera y la geografía de los mundos imaginarios.

Un ejemplo destacado es la trilogía de «El Señor de los Anillos», en la que los paisajes sonoros de la Tierra Media —el viento que barre las cimas de las montañas, el susurro de las hojas en los bosques y el eco de las cuevas de Moria— crean un mundo que se percibe como amplio y lleno de vida. Incluso sin las imágenes, el sonido por sí solo es capaz de transportar al público a estos lugares tan característicos.

El mismo principio se aplica a los videojuegos, donde un diseño de sonido envolvente es fundamental para crear entornos atractivos y creíbles. En juegos de mundo abierto como *The Witcher 3: Wild Hunt*, los sonidos ambientales de las bulliciosas ciudades, el susurro de los árboles y las batallas lejanas llenan el mundo, haciendo que parezca continuo y vivo incluso cuando el jugador no está mirando directamente esos elementos.

El sonido como herramienta psicológica en el cine

Chion también analiza cómo el sonido puede influir en el estado psicológico del público. Al controlar el tono, el ritmo y la intensidad del sonido, los cineastas pueden provocar respuestas emocionales concretas. Los sonidos agudos y rápidos pueden provocar ansiedad, mientras que los graves y lentos pueden crear una sensación de calma o de temor.

Un claro ejemplo de esta manipulación psicológica lo encontramos en «Tiburón». El emblemático tema musical de dos notas de la película, cuya intensidad va en aumento a medida que se acerca el tiburón, se ha convertido en sinónimo de la sensación de peligro inminente. El diseño sonoro por sí solo basta para poner en vilo al público, incluso antes de que se muestre cualquier imagen del tiburón.

En un sentido más amplio, el sonido puede servir como herramienta metafórica, representando ideas que van más allá de los acontecimientos literales que se ven en pantalla. Por ejemplo, en «Dunkerque», el tictac de un reloj se utiliza a lo largo de toda la película para evocar el implacable paso del tiempo y la urgencia de la situación de los personajes. El tictac, que se vuelve más fuerte y más insistente a medida que avanza la película, refleja la creciente tensión y la desesperación de los soldados atrapados en la playa.

El concepto de «vococentrismo» de Chion

Otro concepto importante introducido por Chion es el «vococentrismo», es decir, el predominio de la voz humana en el diseño sonoro. Sostiene que, en la mayoría de las películas, la atención del público se dirige automáticamente hacia el diálogo o la voz humana, incluso cuando hay otros sonidos presentes. Los cineastas pueden aprovechar esto jugando con el equilibrio entre el diálogo y el sonido ambiental.

Por ejemplo, en «La red social», los diálogos trepidantes entre los personajes hacen avanzar la trama, mientras que los sonidos de fondo —como el tintineo de las copas y las conversaciones en voz baja— crean la atmósfera de un bar concurrido. Sin embargo, el diseño de sonido garantiza que estos sonidos ambientales nunca distraigan la atención del diálogo. Chion sugiere que el «vococentrismo» es una tendencia natural del público, pero que, al romperla deliberadamente, los cineastas pueden crear disonancia o resaltar el entorno que rodea a los personajes.

Aplicación de las teorías de Chion al diseño de sonido moderno

La obra «Audio-Vision», de Michel Chion, ofrece una visión fundamental sobre cómo el sonido y la imagen se combinan en el cine para crear una experiencia unificada. Sus conceptos de «sincresis», «modos de escucha» y el impacto psicológico del sonido son herramientas de un valor inestimable tanto para cineastas como para diseñadores de sonido y desarrolladores de videojuegos. Al comprender cómo el sonido influye en la percepción, los creadores pueden potenciar la profundidad emocional de su obra y crear experiencias más inmersivas para su público.

Tanto si estás creando el sonido para una escena de batalla intensa, diseñando el ambiente de un videojuego o desarrollando una película centrada en la narrativa, las teorías de Chion ofrecen un marco para considerar el sonido no como un elemento secundario, sino como un componente fundamental de la narración.

Si quieres profundizar en la obra de Michel Chion, no dejes de echar un vistazo a sus libros, entre los que se incluye*Audio-Vision: Sound on Screen*.